ARCHIPIÉLAGO I
Sólo el tiempo más allá de los archipiélagos, el tiempo
convertido en un horizonte desesperadamente vacío…
Rolando Cárdenas
Siempre el mismo paisaje barrido,
las mismas tormentas, el mismo
corte, la misma espesura de bosques
y las móviles turberas siempre las mismas.
Corazas de hielo gruñen
en el fondo de los fiordos.
En parte alguna,
la ternura
de un cambio.
¡Oh, Impresión! Desmesurado Poder
de las furias naturales. Brumosos
valles perdidos en glaciares cordilleranos
y pantanos y climas inaccesibles.
¡Oh, demasiada grandeza! Desproporción
demasiado aplastante.
Costas de granito indefinibles
con su cinturón de bosques pútridos
y su congregación de rocas púberes.
Pantanos, hendiduras de agua,
vastas lagunas absolutamente desiertas.
Tal
la lúgubre Grandeza, tal
la pequeñez.