AUSENCIAS

AUSENCIAS

    Y vivir. Y andar. A veces, Ileno de una esperanza
fugaz.
    Y esos estremecimientos, como hielos sábitos del
alma. Esa corona de flores rojas que palidece infi-
nitamente.
    Y sentir en cada paso la inolvidable vía del des-
cariño. Esa ausencia que tanto abundé. Frustracio.
nes como golpes de caballo en las arenas.
    Y aquello que nunca nadie dio. Esas vergonzosas
campanadas de oro y el vehemente redoble de las
latas.
    Y luego, al fin, llegar a esta orilla donde la ver.
güenza construye sus ruinosos panales de lluvia.