Prólogo de la 2da Edición
Luego de quince años se reedita este poemario. Los caminos que recorre todo un libro son un enigma. Esta ya ha viajado bastante como un solitario que en su pequeña canoa cabecea pacientemente en algunas caletas de los mares del mundo. Mares procelosos pero cálidos, la mayoría. Nunca podremos saber de sus recorridos. Sólo de algunos tenemos conocimiento cuando alguien envía un mensaje de una estrella a otra estrella. Pero, sin duda, estos poemas han tocado en silencio muchas puertas y han abierto ventanas bajo la guía impertérrita de Gusinde y las sombras que aún persisten en las huellas y playas de Karukinka.
Nosotros sólo hemos cumplido con un deber. El autor no es más que un mero transmisor de lo que oyó cuando niño y de lo que le contaron mudos cazadores en los sueños. El poeta actúa como una especie de sintonizador de onda corta que se encendió en los primeros años de la infancia magallánica.
Este trabajo poético tuvo el mérito, al menos, de estimular la conciencia pública del país respecto de la tragedia de los primeros habitantes de nuestras tierras del sur. Se supo otra vez que los selknam y los yámanas y los qaswashqar existieron y que fueron diezmados. Se supo del trabajo de Gusinde. Apenas se sospechan las razones de su partida silenciosa de Chile luego de sus denuncias y última expedición en 1924. Le perdimos el rastro a tan magnífico ser humano, por cierto, el más notable científico y humanista que pasó por el país en las primeras décadas del siglo XX: hombres de ese talento nos visitan algo así como una vez cada cien años. Su trabajo de rescate y de denuncia quedó, como ha ocurrido tantas veces en el país, en el silencio
SELECCIÓN DE POEMAS
Mar Yámana
I
He aquí un canto
más hermoso aún
que una tribu de yaganes
navegando en la aurora o,
más todavía,
que ese pastoreo de peces
en las santas aguas de Onashaga.
Ola de arquitectura amorosa. Lejos
de la intrusión urbana.
Oráculo de algas tranquilas y
encadenamientos infinitamente
suaves.
Leyes
casi inexistentes por su fortaleza.
Tempestades de tranquilidad
en las que divisamos desde lejos
la misteriosa pincelada del gaviotín
monja.
II
(Y te invoco, mar,
aliéntame a cerrar los ojos.
Te invito a cantar en tu nombre).
Pozo de magos amarillos y aromas
de verdes extremos. Catedral de aves
marítimas recién resucitadas.
Sacerdotes de actos purísimos
en caravana a la fecundación polar.
¡Oh, abundancia! ¡Oh, escasez extraordinaria!
Iglesia a la que entro en puntillas
para no trizar ninguno de tus peces.
Nave que acrecientas mi dicha
y frente a cuyo espectáculo
una diosa marina
despierta suavemente en mi voz.
¡Oh, abundancia! ¡Oh, soledad
apenas insoportable y necesaria!
Urgente
como un pájaro infantil en el blanco
silencio polar. Necesaria
como la tempestad, la ausencia, la dicha
inaccesible. Necesaria como el albatros
en altamar.
¡¡Oh, mar de las últimas bahías,
¡¡de la medusa gloriosa,
¡¡y del yagán niño!
Oración Fúnebre
Un yámana,
acercándose al cadaver
y apartándole las armas, murmuró:
Adios querido padre,
tú que aquí no viste más que nuestras nieves,
nuestras tempestades;
ahora,
ve lejos,
lejos.
Adios.
Que tu viaje sea feliz.
Atributos
Especialmente dotados para las alturas.
Al escalar abisales cantiles
o cuando al divisar el humo de un buque,
los alacalufes se instalan en sitios encumbrados.
No padecen vértigos.
Resistentes al frío.
Todas las mañanas del extenso invierno
rompen el hielo para bañarse.
Sobresalientes en la imitación
de animales y pájaros.
Solitario
Hombre solitario en tu choza.
Glaciares vertiéndose directamente
al mar. Orillas siempre verdes y
hielos orando lentamente entre las olas.
Flores de azul transparencia. Semi-
flotantes. Suspensos azules quebrán-
dose en miríadas de garzas.
Quebradura fresca, impecable, efímera.
¡Oh, noche del fondo de los fiordos
rasgadas por explosiones de bloques
inmensos! Vidrios
gigantescamente enfriados.
Blanco asombro
encallado en la complejidad
de las arterias marítimas.
Glaciares sin importancia
en las cumbres inexploradas
de las Grandes Islas.
Hombre solitario en tu choza.
Diario de Emperaire
1° de Junio de 1946:
El ambiente no es esencialmente alegre.
Alto,
el mar chapotea a poca distancia de la choza.
Entre pieles, trapos y latas,
penetra, helado y cargado de brumas,
el viento que cubre las altas yerbas.
Unos niños
cantan.
10 de Tunio de 1946:
Un buen fuego en la choza sin humo.
Perros amontonados en un rincón
y hombres calentándose o durmiendo.
¡Calma cósmica
bajo la luna llena!
Un mar helado y un barro
que se congela.
Todo es silencio.
Todo es apacible.
Ni una palabra.
Ni un ladrido
tirita en esta península del mundo.
Perros del campamento
Como los alacalufes ya no cazan,
los perros inseparables trabajadores
en la captura de la nutria-participan
de la miseria general. Policía de aseo
de los excrementos!
No tardan en morir de inanición.
Tristísimo, verlos agonizando
en el barro; pelados, descarnados
despedazados vivos por sus congéneres’
Utiles en la noche, ovillanse entre sus amos
manteniendo el calor. Toalla, en el día
y, a veces, pañuelo.
Los perros del campamento Edén
participan de la miseria y deterioro
generales.
Dawson 1
Esa larga fila de Confinados
que subía a los camiones de la Armada Nacional
marchando
cerca de las doce de la noche del once de septiembre
de mil novecientos setenta y tres en Isla Dawson
Dawson, Aristóteles España
También campo de concentración
de onas y alacalufes.
El desarrollo de la ganadería
primó sobre todo escrúpulo.
Es bien desagradable este asunto de los indios,
pero qué hacer, tenemos que extirparlos
de Tierra del Fuego y llevarlos a Isla
Dawson. (1)
¿Prioridad? Expulsar a onas de sus tierras, de sus sho’on.
Entonces decidieron destruirlos en masa. (2)
Asesinato sistemático financiado
por las Grandes Compañías.
We are fully prepared for the indians;
in fact I have six men doing
nothing else but keeping them back. (3)
Stubenrauch, Mc Rae, Mr. Bond:
expertos cazadores de indios a sueldo.
…Popper…Mac Clelland…pagaban
una libra esterlina
por cada indio asesinado. Ganancia complementaria:
cuatrocientas doce libras esterlinas.. Sam Ishlop:
Torturaba y profanaba luego los cadáveres. (4)
Igual suma cancelaban los Pioneros por un puma, por un perro
por un par de orejas de niño o adulto.
Llenos
los campos fueguinos de onas sin orejas.
Más tarde, por algunos de corazón demasiado
blando, se cambió el sistema: una libra esterlina
por cada cabeza, testículo o senos,
por cada cosa ona muerta.
Grandes cacerías en la Patagonia.
¿Derechos Humanos?
¿Derechos humanos Parada, Guerrero, Nattino?
Degollad a cuantos indios encuentren. (5)
Gran edad, henos aquí, tomad medida
del corazón del hombre. (6)
Ninguna fiera se ha comportado
de manera tan cruel como lo han hecho
los blancos contra los indios indefensos. (7)
Urgente fue la eliminación del guanaco,
envenenamiento de alimentos, ropas, baleo
indiscriminado. Fotografías.
Questa instantanea –di alcuni cacciatori di
indii nella Terra del Fuoco- fa meglio comprendere
le misere condizioni dei fueghini e la
grandezza dei benefici loro apportati
dai missionari salesiani. (8)
El resto de los onas, deportado
a la Misión Salesiana de San Rafael, en Dawson.
Con todo, el punto clave es conseguir
una orden por algunos soldados
que nos ayuden a arrinconar a
los indios y llevarlos a Isla Dawson. (9)
Ay de aquellos que dominan con ejércitos
y cuya sola ley es el poder. (10)
…estamos moviendo cielo y tierra
para obtener que el gobierno chileno
remueva a los que quedan hacia
Isla Dawson. (11)
Misión Salesiana mal concebida,
un sueño indefenso que intenta detener
la destrucción de la historia.
Actualmente las mujeres aprenden en las Misiones
a hilar y a tejer con no común maestría,
y los hombres a ser hábiles overos, pues,
en base a las iniciativas de varios estancieros,
aquella tierra se reveló sumamente apropiada
a la crianza de ovejas. (12)
Febrero 1889, inicio de la Misión Salesiana:
Alacalufes, 65; Onas, 111.
Sin guanacos, ni coruros, ni nutrias,
exiliados,
los indígenas,
a cargo de misioneros que, hablando
mal el español, no conversaron jamás
el ona, tampoco el alacalufe.
Y, a pesar de sus fuertes entradas financieras:
Convinimos en dar una libra esterlina
por cada indio que enviáramos a
Isla Dawson…pienso es el modo más
barato para deshacerse de ellos, más
corto que dispararles…(13)
Desastrosos los resultados de la Misión:
Su existencia en la reserva –algo así
como la existencia de un huérfano
en un asilo- lo(s) aproximó
a la inexistencia…Sin llegar a su
aniquilación total. (14)
A un ritmo catastrófico, la muerte
resolvió definitivamente el problema
de la adaptación indígena.
Y en 1911, Septiembre,
expiró el contrato de la Misión en Dawson
con un cementerio de ochocientas tumbas.
Dawson quedó a la espera.
El campo de Compingin, en Punta Grande, fue
‘inaugurado’ el mismo 11 de septiembre de 1973
con sesenta detenidos de Punta Arenas…El campo
de Río Chico funcionó desde el 20 de septiembre…
Hacia enero del 74 había allí unos 400 presos.
…El último de los ‘dawsonianos’ recuperó la
libertad en junio de 1977. (15)
Despedida de Martin Gusinde
Y entonces partí definitivamente.
Me separé de aquellos espléndidos hombres,
como recién salidos de la mano de Temáuquel.
Me alejé de la ternura de sus mujeres,
de sus formas de vivir. Acaricié,
por última vez, a los niños que
me miraron con sus caras tristes.
Mankatschen, el Cazador de Sombras, se
va, dijo el pueblo.
Vistas con ese aire
de imborrable melancolía que las empaña por
dentro, como lágrimas nonatas’, dice Ronald Kay.
Este pueblo pronto desaparecerá.
Entonces, otearemos inútilmente los helados
picachos; las ondulantes canoas en los brazos
de mar o los pacíficos campamentos en los
valles abrigados. El zorro,
¡ay, nieve acunada por su peso.
se deslizará sigilosamente por el bosque
sin temor.