EINSTEIN 1
Era una mordedura en el alma,
un embelesado asombro ante la armonía natural
que revela una inteligencia tal
que todo pensamiento y acción humanos
serían un reflejo insignificante.
Un estupor ilimitado por la estructura del Universo,
una recatada admiración
por lo poco que nosotros,
leves peregrinos,
podemos comprender
de los vestigios de la maravillosa estructura de la realidad.
Percibía en la naturaleza una arquitectura magnífica
que sólo se puede comprender muy imperfectamente
y que nos debería llenar de respeto,
de un sentimiento genuinamente piadoso
y que poco tiene que ver con el misticismo.
Le era suficiente admirar la edificación del mundo
con nuestros inadecuados sentidos
para apreciar,
en los leves detalles que podemos percibir,
la presencia de un poder razonador superior
en el incomprensible Universo.
Si bien la religión prescribe el amor fraternal,
el espectáculo actual
es más un campo de batalla que un concierto.
¿Cree Ud. en Dios?
¿si creo en alguien que planea la vida diaria de AE?
Creo en el Dios de Spinoza
que actúa en la ordenada armonía de lo existente,
pero no en aquel que se ocupa del destino
y de las particulares acciones humanas.