EXTERMINIO ONA

EXTERMINIO ONA (1875-1905)

A los buscadores de oro, Auri Sacra Fames 

siguieron otros enemigos de los indios
más perversos y poderosos: Los Estancieros.

 

          Colonización que descansó en el 

          robo a gran escala. (1)

 

Extensas llanuras cercadas. Despojados
los onas de sus cotos de caza. Ellos,
que poseían estos bienes inmuebles de manera
que ni siquiera sabían que fuesen bienes inmuebles…, (2) 

jamás reclamaron título legal alguno.

 

The Daily News, Inglaterra, 1872:

 

          Indudablemente la región (Magallanes) se ha
          presentado muy apropiada para la cría del
          ganado; aunque ofrece como único inconveniente
          la manifiesta necesidad de exterminar a los fueguinos. (3)

 

Entonces, en virtud de la gran capacidad mercantil 

de los pioneros: cráneos de indios asesinados

 

          …al Museo de Antropología de Londres, que 

          pagaba hasta ocho libras esterlinas por cabeza. 

          No se respetaban…mujeres…niños
          ni ancianos. (4)

 

Un día los onas, momento hubo en que merecieron 

llamarse Amos y Señores -demás está decir que de una 

manera muy mística, primitiva e irresponsable, de
una manera totalmente risible- hasta que llegamos

para informarles cuál era la situación real: eran 

intrusos en un país que Dios nos había concedido 

a nosotros, (5)
un día los onas despertaron
y hallaron sus campos nevados de ovejas.

Famélicos, mujeres y niños:


          Ante la boca de nuestros Winchester, cogen

          aquello que consideran producto de su tierra. (6)

 

Pues vienen los indios con sus depredaciones…ya 

que el hambre es una de las debilidades
de los Señores Aborígenes…(7)

 

Grandes perros de caza 

sueltos
en los campamentos selknam. 

Innumerables niños onas 

muertos a mordiscos.

 

          Entonces una camioneta militar 

          nos alcanzó. Nos rociaron
          con bencina de rodillas a cabeza.

 

          Nos prendieron fuego.
          Y ardimos.
          Intenté pagar las llamas. 

          Carmen Gloria era

          un péndulo llameante.
          Al pararme
          recibí un culatazo en la nuca
          y ella, otro que le voló los dientes. 

          Luego,

          arrojaron nuestros cuerpos humeantes 

          en una acequia de Quilicura. (8)

 

Gran edad, henos ahí. Frescor de la noche 

sobre las cumbres, soplo de alta mar sobre

todos los umbrales, y nuestras frentes desnudas 

para más vastos circos. (9)

 

          Y si algún niño cae,
          si alguno, por fortuna, cae.¡Atrapadlo! 

          Inyectadles virus y dejadles volver
          a sus familias, gritaban los pioneros.

 

          Y hasta la estricnina se alió
          a nuestras bestias civilizadas. (10)

 

¿Las Autoridades Competentes? ¿Cuáles 

autoridades competentes? ¿La opinión pública? 

Algunos vecinos magallánicos y misioneros salesianos 

fueron la opinión pública.

 

          El horroroso drama de aquella planeada 

          destrucción se desarrolló en unos treinta años. (11)