LA TEORÍA TRAS LA ECUACIÓN
La mecánica de Newton
y las ecuaciones de Maxwell,
los dos pilares fundamentales de la física,
eran sorprendentemente incompatibles.
Deprimido en un tranvía de Berna,
aquella noche se repetía:
Uno de los dos está equivocado.
Y así como alguien se sienta a la orilla del mundo
a esperar junto a un arroyo cósmico
que pase alguien o algo
en algún momento de la vida,
o como aquel que
lanzado en circunstancias eternas
desde el fondo de un naufragio,
es rescatado luego desde un abismo,
así recuerda Einstein
haber mirado distraídamente
el célebre reloj de la torre que dominaba la ciudad.
¿Qué ocurriría
si mi vehículo se alejara de ese reloj a la velocidad de la luz
mientras un policía me sigue?
Entonces supe, amigo Riveros,
que el reloj parecería detenido,
pues la luz no podía capturar al tranvía,
aunque mi propio reloj en el vehículo tictaquearía normalmente.
Una tormenta terrible
invadió mi mente.
Supe, Riveros,
que el tiempo puede latir a diferentes tasas a través del Universo,
dependiendo de cuán rápido te muevas.
Imagina, dijo,
innumerables relojes dispersos en diferentes puntos del espacio,
imagina cada uno anunciando un tiempo distinto,
cada uno latiendo a un ritmo diferente.
(E imagina en cada uno de ellos
vibrando un compás distinto de una partitura inmensa
pero,
como diría Mozart,
percutiendo todos simultáneamente.)
Entonces supe que intervine
uno de sus Pensamientos, me dijo.
Un segundo terrenal
no dura lo que un segundo en la Luna o en Júpiter.
Cuanto más rápido te mueves,
más lento avanzará el tiempo.
He aquí que el tiempo transcurría más lento para el policía
que lo seguía.
Los eventos simultáneos en un marco
no eran necesariamente simultáneos en otro marco,
como pensaba Newton.
Si hubiéramos visto el reloj del policía
desde la vera del camino,
habríamos visto que su tictac casi se detenía,
y que no envejecía,
que sus expresiones faciales se congelaban,
que el tiempo se contraía al borde mismo de la eternidad.
La solución llegó a mí repentinamente.
Nuestros conceptos y leyes del espacio y del tiempo
se validan si establecen una clara relación con nuestras experiencias.
El policía diría más tarde
que percibía un rayo de luz que se alejaba,
porque su cerebro y su reloj corrían mucho más lentos.
Bien sûr,
Tout Pensée émet un Coup de Dés,
el fulgurante desliz de unos dados,
y el encuentro aleatorio
de un hombre,
un bus
y un reloj.