Primer Adiós
El refugio,
alegre y claro antes,
nada es ahora.
lmpulsivamente,
corrí escaleras arriba
para dar una última mirada a la vida.
Después,
sólo vibraron en el aire
los lejanos tractores.
Miré
hasta que el ruido se apagó,
hasta que las menudas manchas
desaparecieron definitivamente.
Sólo quedaron evanescentes humos.
En ellos desapareció
todo contacto con el mundo.