SEMBA-TSUR:

SEMBA-TSURU:

Recién en diciembre de ese año
Toshiro supo donde estaba Naomí.

Yacía en la cama de un hospital.
Las hermosas trenzas negras (que él amaba)
eran ahora una tenue pelusa oscura.
Doce grullas de papel
estaban dispersas en el velador.

                Voy a morir, Toshiro, le dijo.
                Nunca llegaré a las mil.

Esa noche
desaparecieron todos los papeles de la casa de Toshiro.

Muy temprano,
casi al alba,
Toshiro colocó en su furoshiki2
mil grullas prestas para el vuelo.

Naomí dormía.

Y Toshiro,
silenciosamente y como pudo,
colgó mil grullas del techo de la pieza del hospital.

Naomí,
con su cabecita reclinada
lo miraba con una sonrisa en sus ojos.

                             Son hermosas, Tosí-can3
                             Gracias.

 

Naomí murió al día siguiente
y mil grullas se balanceaban agitadas por el viento.

                            Cuarenta años después, en 1985,
                            Toshiro Ueda aún hace grullas de origami.

Algún día
completaré las mil, Naomí.