SHUKAKU II

SHUKAKU II

Ni dalias, ni cactus,
ni avellanos. Ni el aroma del ciprés. 

Tampoco la frescura del álamo.

 

Sólo
silbos de pájaros cordiales, alturas 

vegetales que oran en silencio
y huellas de seres distantes como 

barcos.

 

Ahí, padres,
hubo la aritmética del mar,
la astrología del miedo
y bramidos de guerra en la telegrafía 

irremediable de la noche.

 

Un faro baliza
el regreso imposible del yagán.