SINFONIA DE LA NATURALEZA

SINFONIA DE LA NATURALEZA

El mundo es, en realidad, un ser viviente
provisto de alma e inteligencia,
entidad que contiene todas las otras entidades vivientes,
y relacionadas según su naturaleza.

                                                             Platón

Llueve
sobre aves y reptiles.


Nacen mariposas.
Lagartos, caimanes.


Animales beben.


Mar
de los infinitos peces y delfines y mantarrayas
como en el primer minuto de este mundo.
Hipopótamos, cocodrilos,
mandriles,
monos distintos.


Pájaros gorjeando.
Diminutas aves,
          como rubíes
                         titilan en el frío amanecer.

Un martín pescador
se lanza al abismo.


Vuelos
e innúmeros aleteos de colores.


Cormoranes
y pingüinos.

 

Gorilas
que atraviesan lagos.
Osos corriendo por los ríos.
Primates mamando.
Antílopes y alces
huyendo.


Y crías de leones
jugando.

 

II


Entonces cae
la primera blancura del mundo.
Nieva en el corazón de los tigres y
en las cejas de los mandriles.


Seres acuáticos bajo la luna.
Vidas multiformes
y coloreadas langostas.


Mantis religiosas,
picaflores, camaleones,
y flores violetas meciéndose
¡Y ríos púrpuras por la mente!


Floración pródiga de árboles.
Pichones de aves
y águilas y cormoranes.


Erupciones,
géiseres
desde la hondura del planeta.


Borbotones de materia.
                           Barro puro,
                           sedimento,

 

entrañas
y la médula sangrienta de la Tierra.

 

III


Y continúa la lluvia
sobre los flamencos color alba
y en las flores lilas.


Y he aquí las leyes implacables,
la destrucción para el caos y el azar.
Y sedimentos,
y lava
y ríos,
sangre de fuego material.


Destrucción indiscriminada,
meticulosa en su barbarie
ante el fuego sideral en los bosques.


Todo es ceniza.
Inmisericorde
hasta el último aliento de los robles,
de todas las variaciones de la vida.


Hogueras inmensas,
y troncos calcinados
sobre la morada de los dioses.


Pero llueve otra vez.


Y entonces la Resurrección.
¡Fecundación de cenizas!
Ríos de pavesas corren al mar
y torrentes arrasan bosques.
Se trituran las rocas
en las playas del mar.

 

¡Olas y espumas
como nubes en el océano!


¡La fiera mansedumbre del mar!

 

IV


La danza de las aves.
Flamingos, garzas y urogallos.
Guairavos y avutardas en el sur.
¡Gaviotas
y albatros en las islas australes!


Petreles copulan velozmente
bajo las estrellas.
Cortejo de aves,
ritos nupciales en todos los idiomas planetarios.


Innúmeros rituales de aves y animales.
Los ceremoniales de la creación
en todas las estaciones del planeta.
                             ¡Ahora sí, Stravinsky!
El juego erótico de la naturaleza.
Gansos
                 Pavos,
                 chercanes.
                 Y el menudo Rayadito.
                 Una inflorescencia de aves
                 en los cielos del universo.


Y el mar.
Delfines.
La consagración de las aves marinas.
Y de aquellas aves pequeñísimas
con sus gorjeos de campánulas.
Los pequeños lagartos,
la infinita proliferación de filamentos acuáticos,

como masas infinitas de krill.
¡Moluscos,
cebras y pavos reales!


La inmensidad del desierto.


Hielos que se quiebran
y fracturan en las cumbres
o en furiosos mares.


Estalactitas de nieve
y su goteo sempiterno en las grutas de los mares del sur.

Las aguas corren.

                            Y riachuelos que fluyen hacia el Padre.

Y ríos
y cascadas inmensas como galaxias.


Pájaros
y peces que remontan frondosos bosques
a morir de vida en el origen.


¡Nubes!
Licuación del cielo
sobre cada hoja de la tierra.


Llueve,
llueve interminablemente
sobre la cabeza del cocodrilo,
en la cabeza del gusano.
Llueve sobre el tejado de los peces.


Y la danza de los menudos peces del fondo del acuario.
La disputa del león,
del cocodrilo, del águila, del leopardo, de la hiena y la gacela.
La lucha,
la voluntad de poder de toda la creación
            en las hendiduras del azar.


                ¡Ahora sí, Stravinsky!
El control del espacio en el espacio tiempo.
Las orcas,
la ovulación del mar.
La floración del légamo en el lecho marino,
en los bosques terrenos,
en el nido del diucón.


Crecimiento de zarcillos,
de filamentos vegetales.
Y los huevos de reptiles,
de peces y tortugas.

 

                        (¡Y la isla llena de nidos
                         en los islotes de Picton!)


¡Las formas infinitas de la reproducción!
La imaginación inagotable de la vida,
la creación perenne de la naturaleza.
¡Desde antes del tiempo, maestro!


¡Infinitos estambres
eyaculan su polen al espacio tiempo!
¡El semen infinito de los peces!


De lo simple a lo complejo, Lucrecio.
Y otra vez a lo más simple
Y así hasta el infinito.


¡Cabezas llenas de huevos!
Naturaleza crea y cría.
La frutilla y la mora,
maqui y tordos y baguales.
Todo en una cadena sin fin.


Manadas de elefantes niños.

 

V


Y he aquí un niño en el río.
Un niño pintado de pájaro,
de reptil,
un niño tigre y
un niño ave danzando.
              Un niño
              como ave bebiendo a la orilla de la historia.
                           Hacia la pululación de la vida.
                                         Hasta el salto.

 

El gran salto cósmico
que lo hará caer hacia arriba.


Hacia el abismo de lo más alto.