TARDES

TARDES

Suenan las sirenas de la tarde, como en una es-
tación. Máquinas, Vapores. La locomotora atraviesa

con su campana tocando el fin de otra noche. Vapo
res que se escapan controladamente solitarios,
    Puedo oír cómo nos estamos yendo. Pero no es
posible saber si vamos o venimos, Menos aún pue-
do conocer lo que hacen en secreto con nosotros
    ¡Y tú !  Tú que te fuiste sin llegar. ¡Vamos, pre-
páratel ¡’Toma tus cosas y vamos controladamente
a destruirnos en el mundol