COSMOS II
Pero, maestro,
¿recuerdas que había también
ejércitos de insectos,
y de mantis religiosas
que oraban frente a una Gran Sombra de luz?
¿No había en casi todos los rincones
ermitas,
pequeñas plegarias,
y lamentaciones tristísimas?
¿No viste
aquellos inmensos poblados de pumas rabiosos,
de tigres que agitaban sus melenas de estrellas,
y las manadas de hienas que chillaban de hambre?
Acalefos
de millones de años luz de extensión,
celentéreos gigantescos
navegaban en el océano universal,
y residuos fósiles de luz,
huían solitarios
como grandes rebaños por el espacio,
sin tristeza,
sin dolor.
Antiguos úteros de estrellas parían
castillos de luz.
Y corales
desovaban en los arrecifes del cosmos.
Óvulos y pulpos ígneos florecían
como moluscos rosas o cefalópodos celestes
a lo largo de crepúsculos de miles de años luz.
Pétalos de galaxias
flameaban sus inflorescencias en el Universo,
como antozoos,
como animales o flores malvas o potros salvajes.
Águilas de pura luz volaban
por las constelaciones marinas del espacio tiempo.
Como criptógamas atestadas de luz,
las galaxias
–como cefalópodos acuáticos ardiendo en la punta de un fósforo–
fluían por el Universo sin fin.
(Y había una presencia
tan extraña
como nuestra estancia en este universo o
como una flor naranja en la nieve antártica.
Multitud de dioses lanzaban sus dados
en los brazos espirales de las galaxias)
Y he aquí que
grandes redes de arácnidos urdían
nidos de millones de años luz en el espacio.
Y telarañas
y filones de rubíes y diamantes verdes o rojos,
estallaban en una vasta floración de malvas,
geranios y capullos ardientes.
Y entonces, maestro de los celestes,
insectos sollozaban en los parques zoológicos
de distantes estrellas.
Y lirios,
muchos simples lirios
con sus cálices llenos de estrellas
se deshojaban entre arboledas inmensas
como caravanas de moluscos que arden eternamente tranquilos.
Y vimos, maestro,
vírgenes paradas en medio de las galaxias
como estatuas o pilares cósmicos
a millones de años luz,
con sus corazones de animales prehistóricos
recién nacidos.
(Un dado de tenue luz
cae
por el lado sur del Universo)